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La
frase que mi madre pronunció, “No lo es hijo. Verás cuando tú
pruebes mis jugos. ¡Cambiarás de opinión!”
Me dejó pensando, si con aquella edad se podía pensar.
¿Qué es lo que pretendía mi madre? ¿A qué jugos se refería?
Yo en las clases de sexualidad había aprendido muchas cosas,
pero esa no la sabía. Mi corta edad y la ignorancia hacían que
me preguntara si las mujeres eran capaces de eyacular como
nosotros los hombres.
Una
vez que hubo rebañado hasta la última gota de semen que había
recogido en la copa la depositó en la mesita de la sala y dijo:
-Hijo,
estaba riquísimo. En cuanto puedas quiero que la vuelvas a
llenar.
-¿Tú
crees que la podré volver a llenar?
-Sí
hijo, con lo joven que eres, y con las cosas que te haré para
excitarte, tus testículos volverán a crear una nueva eyaculación,
¡No tardarás mucho!
Sin
dejar de bailar y contornearse, aquella hermosa y excitante
mujer se bajo el vestido hasta su posición inicial, se calzó
los tacones y se dirigió hasta donde estaba yo sentado. Al
sentir su proximidad, mi pene palpitaba, si seguía así parecía
que volvería a poder llenarle la copa de tan preciado líquido.
¡Pero no, no se acercó con la copa! Parecía que querer
recogerlo directamente del surtidor, ¡del excitado pene! Así
sucedió, se arrodilló ante mí, he introdujo mi pene
suavemente en su boca. Con la lengua empezó a rodear el glande,
no necesitó mucho esfuerzo. Mi inexperiencia hizo que de nuevo
le soltara un buen chorro de semen, ¡todo se lo tragó! Sin ni
siquiera sacar el pene de su boca consumió todo lo que expulsé,
y durante unos minutos siguió succionando. ¡Fue una
experiencia inolvidable! Todo iba bien hasta que a mi madre
decidió sacar mi erecto pene de su boca y se dirigió a la mía
para besarme. Grité:
-No
mamá, ¡qué asco!
Creo
que no había terminado de decir la palabra asco, cuando
mediante una tremenda arcada vomité todo lo que había
consumido durante la fiesta. Dejé su bonito vestido todo
impregnado. Llorando le dije:
-Lo
siento mamá, no lo he podido evitar. Besar tu boca recién
acabada de tragar mi semen me ha dado mucho asco, ¡ya te lo
dije!
-No
lo sientas hijo, cada uno reacciona de diferente forma a las
fantasías. Verás como te acostumbras y disfrutas del placer de
los fluidos, tanto seminales como vaginales.
Toda
manchada, el suelo lleno de lo que mi estómago había rechazado
y con un olor nauseabundo. A mi madre no se le ocurre otra cosa
que volverme a besar. De nuevo una gran arcada y nuevamente toda
vomitada. Esta vez creo que hasta recibió algo en el interior
de su boca, ¡es repulsivo! Se levantó y dijo:
-Veo
que eso de besar a tu madre te da un poco de asco. Tendremos que
tener paciencia contigo. Vete al cuarto de baño, aséate y cámbiate
de ropa. Yo mientras tanto limpiaré todo esto para que mañana
no huela a rayos y centellas. Siento que no te haya gustado mi
regalo de cumpleaños, ¡me siento triste!
-No
mamá, no te sientas triste, me ha gustado mucho ver tus piernas
y sentir la suavidad de tu boca acariciando mi pene, ¡de verdad
no estés triste!
Como
me había ordenado mi madre, me duché y me cambie de ropas, me
coloqué el pijama ya que era casi la hora de ir a dormir.
Cuando regresé al salón, mi madre había limpiado el vómito,
el resto de las cosas las dejó para que las quitara al día
siguiente la chica que venía para hacer las cosas de casa.
Enchufé la televisión para distraerme hasta que regresara mi
madre. Mi pene estaba totalmente encogido, con mi corta edad,
pero dándome cuenta de lo que me había perdido, estuve casi a
punto de echarme a llorar. Llegó mi madre:
-¿Te
encuentras bien Lorenzo?
-Sí,
ya estoy bien mamá. –Le dije con lágrimas en los ojos-
Mi
madre tenía el pelo algo mojado y lucía por vestimenta una
simple camiseta que le llegaba por encima de las rodillas y
calzada con unas zapatillas planas. Se sentó justo a mi lado y
sin decir palabra, reposo su húmeda cabeza sobre mis piernas a
la altura de los muslos, alzó sus pies y los colocó encima del
sofá. En esa posición estuvimos viendo un programa de
variedades hasta que una chica salió algo ligera de ropa:
-¿Te
gustaría verme así vestida?
-Por
supuesto mamá.
-¡Espera
unos minutos, ahora vuelvo!
La
velada no había terminado, mi madre parecía estar dispuesta a
seguir dándome el regalo que se había propuesto para el día
de mi cumpleaños. Cuando volvió casi pierdo el conocimiento. Sólo
llevaba colocados un sujetador y unas bragas, las dos piezas
casi trasparentes y de minúsculo tamaño y calzada con unas
sandalias de tacón alto. Estaba preciosa y muy excitante:
-Veo
en tus ojos que te ha gustado. Me he equivocado en la estrategia
al seducirte para ofrecerme como regalo. ¿Qué es lo que te
gustaría hacerme?
-¿Sea
lo que sea mamá?
-Lo
que tu quieras, soy tu regalo.
Empezó
a bailar y a contornearse y acariciarse como lo había hecho
anteriormente. No sabía donde mirar, todo lo que veía me
gustaba, sus pechos, su sexo visiblemente depilado, y sobre todo
sus pies tan excitantes adornados con esas sandalias de tacón,
¡Estaba divina!
-Me
gustaría... ¡No sé si decírtelo!
-Pide
hijo, soy tu regalo. Imagínate que soy una bruja y que te puedo
conceder todos los deseos, ¡no te prives!
-¡Vale
mamá! Me gustaría descalzarte y besar cada centímetro de tus
pies.
-Vaya,
me ha salido fetichista el niño. ¿Es lo que te gusta? ¡Cuando
quieras! ¿Qué debo hacer?
Le
pedí que se sentara en el sofá y me arrodillé para
descalzarla con lentitud y suavidad. Mi pene crecía de tamaño
por segundos. Besé sus pies por toda su superficie, hasta
introduje sus dedos en mi boca, a lo que mi madre dijo:
-¿Esto
no te da asco Lorenzo?
-No
mamá, tienen un sabor muy exquisito y hace que me excite
sobremanera. Estoy apunto de correrme, ¡prepara una copa! Te la
llenaré de semen.
-¿Estás
seguro, no volverás a vomitar?
Seguí
chupando sus pies, bajé mi pijama y calzoncillos y saque mi
erecto pene a punto de estallar, mi madre lo sujetó con su mano
izquierda y con la derecha recogió la copiosa eyaculación en
la copa. Sentía tanto placer que estaba a punto de desmayarme.
Dije:
-Mamá
bésame.
-¿Seguro
que no te dará asco de besarme? No tengo ganas de volver a
limpiar vómitos.
-¡Lo
prometo mamá!
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