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El proyecto, El masaje - parte (III)   3/12

Libro Virtual

Título: El proyecto  El masaje - parte (III)

Autor:
Gestialba.com
Productor:
Gestialba.com 
Gión:
Gestialba.com
Protagonista principal:
Elena.
Actores: Elena, Alan
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico - (12-Capitulos)
Duración: 005 minutos 
Recomendada: 
Mayores de 18 años

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Este libro de pequeños, y Grandes Relatos Eróticos, está totalmente escrito por nuestro escritor, y director de gestialba.com, ningún relato a sido copiado ni extraido de ningún portal, ni de ningún otro Autor.

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Tras unos segundos de no saber que decir, y mi corazón estar bombeando más sangre de la habitual a todas partes de mi cuerpo. Reacciono. 

¿Un masaje en los pies?

-¡Si Alan, en los pies! Aún me acuerdo de aquel que me distes en los hombros aquella vez que estuvimos 48 horas seguidas trabajando en el programa de inteligencia artificial, fue fantástico, chico tienes una manos que son una delicia.

-¡No me acuerdo Elena! ¡Vale ahora te lo doy! Voy a buscar un taburete para que reposes tus preciosos y cansados pies, no te descalces lo quiero hacer yo. 

Cuando regreso del cuarto de baño con el taburete y una toalla aprovecho y le digo:

-Elena cuando termine de darte el masaje en los pies hablamos de que haremos con el proyecto.

-Alan, si me vuelves hoy a hablar más del proyecto, cojo el bolso y me marcho, estoy muy cansada, he tenido que andar por toda la universidad.

-No me extraña Elena, con esos zapatos de tacón alto que llevas no es que estés reventada, lo raro es que no te hayas partido una de tus hermosas piernas, ¡si lo digo yo! las chicas sois muy coquetas y luego pasa lo que pasa.

-No guapito de cuerpo y alma, ¡no te enteras! Cuando he vuelto de entregar los documentos del proyecto, ahora soy yo la que habla del proyecto. He pasado por casa y me he puesto guapa para ti, ¡ay!

-Vale Elena, no te enfades mujer yo te lo decía para que otra vez te pusieras unos zapatos más cómodos y no sufrieras tanto.

Yo soy corto, cortito en estos temas, pero era evidente que si dejaba escapar esta oportunidad provocada por Elena es que soy tonto de remate, está claro que lo que desea es sexo. ¿Pero y si es sexo y amor? ¿Qué será de mi libertad?

Coloco el taburete y encima la toalla para que sea un descanso lo más agradable posible, ¡vamos al tajo que es tarde! Ahora le levanto la pierna izquierda cogiéndola por la pantorrilla con mi mano izquierda y con la derecha deslizo hacia afuera el zapato y lo froto en dirección a sus dedos, creando así la primera fricción del zapato por toda la base de la planta desde el talón hasta el dedo gordo, con este movimiento le creo un cosquilleo placentero. Dejo reposar su pan