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Cuando eramos pequeños, los
golpes estaban al orden del día. Para evitar que nos llenáramos
las piernas de moratones, tenian gran surtido de remedios tan
eficaces como pintorescos. FRÍO, FRÍO
Cuando recibimos un golpe, lo primero que hay que hacer es aplicar
agua fría sobre la zona afectada o, mejor aún, un cubito de hielo
envuelto en un paño de algodon fino o una gasa. El frío aliviara
el dolor, hará bajar la hinchazón y evitar´ña que salga, unas
horas después, el temido cardenal. PATATA
RALLADA Despues de recibir estos "primeros
auxilios" puedes aplicar sobre la zona afectada una cataplasma
hecha a base de una buena cantidad de patata cruda rallada. Fijala
con una gasa y una triras de esparadrapo y renuévala con frecuencia
tantas veces como sea necesario. El fresco de la patata evitará las
pequeñas hemorragias internas que dan a lugar a los moratones. Este
remedio resulta también muy adecuado para evitar los ojos morados. LOCIÓN
DE ORÉGANO Otro remedio muy utilizado, es la loción de
orégano. Se prepara una infusión concentrada de orégano, deja que
se enfríe y empapa una gasa con ella. Aplica sobre la zona
contusionada varias veces al día.
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